domingo, 27 de abril de 2014

Turismo rural en Uruguay, para sentir, gustar y degustar

Apreciar la forma de una manzana y deleitarse con su sabor recién cosechada. Llenarse la cara con los distintos aromas del monte nativo y del humedal. Oír el canto de los pájaros. Tocar hojas, raíces, ramas, sentir los senderos de piedra bajo los pies y el agua de la cañada escurriéndose entre los dedos. Disfrutar de un paseo sin necesidad de verlo.
En febrero de este año, cuatro funcionarios ciegos de la Biblioteca Uruguaya para Discapacitados Visuales realizó una "prueba piloto" muy especial en el emprendimiento frutícola La Macarena, en la zona rural de Montevideo. Lo que hicieron fue recorrer el circuito de ese establecimiento, incluyendo la caminata por los senderos, la recorrida por los montes, el paseo en lancha y en jeep. 
De acuerdo con Graciela Díaz, directora de La Macarena, trabajan para que el 10 de mayo Montevideo tenga su primer circuito turístico pensado para personas ciegas o de baja visión. Los visitantes de la prueba piloto, entusiasmados, pidieron que no se cambiara nada. Pero hay que tomar previsiones. Los bastones pueden detectar todos los obstáculos que hayan en el piso, pero había que recortar las ramas que pudieran golpearlos en el rostro. También se ensancharon algunos senderos y se cortaron algunas raíces demasiado voluminosas.
Con estos ajustes, el circuito que realizarán será prácticamente el mismo que el efectuado en la prueba piloto. Este recorrido ya lo ofrecen desde 2011 a cualquier visitante que llega a este establecimiento en Melilla, en la zona de los humedales de Santa Lucía.

Necesidad.

La Macarena, ubicada en el camino Paja Brava, tiene una superficie de 85 hectáreas, de las cuales 45 están destinadas a la producción de diferentes variedades de frutas de hoja caduca (peras, manzanas, duraznos o arándanos). Las restantes 40 pertenecen a los humedales del Santa Lucía, con rica biodiversidad, donde se pueden apreciar distintas variedades de monte en todo su esplendor. 
 
La idea de un circuito para ciegos nació del mismo grupo de estudiantes al que pertenece Victoria como trabajo final para su tecnicatura. Se lo propusieron a los responsables de La Macarena, ellos aceptaron, se hizo el piloto y ahora, tras la buena experiencia y las necesarias remodelaciones, solo falta esperar a que llegue el 10 de mayo.
"Nosotros encontramos una necesidad. Notamos viendo los datos del Censo que había mucha gente que no puede ver y entonces no tenía la satisfacción del turismo, que en Montevideo hay un debe sobre este tema", indica Barletta. De acuerdo con el Censo 2011, 2% de la población tiene "dificultades permanentes graves" para ver o directamente no puede ver. "Además, en nuestro grupo hay una compañera con hidrocefalia, que suele perder la visión. Eso nos sensibilizó mucho también", agregó.
"Todavía falta que hagamos una maqueta del lugar, para que los visitantes se hagan una composición de todo el lugar. Todavía falta la cartelería y la folletería en braille. El baño ya tiene las nuevas indicaciones (en braille). ¡Los propios ciegos que nos visitaron pidieron que no les cambiemos nada, que no les quitemos atractivos! Pero vamos a tener que tener cuidado con las ramas y las raíces", señala Díaz. Mejorar las barandas y los caminos es otra necesidad. No hay que olvidar que hay muelle, arroyo y mucha frondosidad.
Utilizar oído, tacto, olfato y gusto para percibir una experiencia rural les ha resultado más convocante de lo que imaginaban, de acuerdo con la expectativa previa. Incluso ya han separado una fila de diez manzanos para que ellos mismos tengan su propia fruta para cosechar.
"A mí esto me emociona de una manera... me conmueve. Es como... qué suerte, pudimos implementar algo realmente bueno", resume Graciela Díaz.
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