martes, 13 de mayo de 2014

Uruguay tiene la importante ventaja de ser un país chico

Cuando le propusieron a la venezolana Gladis Genua venir a Uruguay a dirigir la oficina de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, no lo pensó dos veces.


Ya conocía el país y le pareció un desafío interesante. De ese momento ya transcurrieron cuatro años. Hoy está muy contenta con la decisión que tomó y se siente muy a gusto, a pesar de extrañar a parte de su familia, el baile y el clima de Venezuela.  


En noviembre del año  2009, ingresó a CAF con el deseo de aportar su ‘granito de arena’ en el desarrollo de América Latina. Si bien el corazón de la actividad de la institución es el financiamiento de proyectos grandes que impacten en el desarrollo de los países, se acompaña con otros más pequeños, entre ellos los vinculados con el emprendedurismo.


¿Cómo se vinculó a CAF?
Trabajaba en la Comunidad Andina, que es la comunidad de acuerdo de cooperación para los países andinos, equivalente al Mercosur para el sur. La Comunidad Andina es uno de los órganos del sistema de integración andino, otro de los órganos es la CAF. Entonces, empecé a trabajar muy de cerca con la CAF, porque teníamos muchos proyectos de integración que esta institución apoyaba. Ahí tuvimos una interrelación bien interesante. 


Luego, dirigiendo la Agencia de Promoción de Inversiones de Venezuela se presenta la oportunidad de entrar a CAF y no lo pensé dos veces.

¿Cuáles es la filosofía de la institución en relación al emprendedurismo?
Concebimos el desarrollo de una forma muy integral y sabemos que no basta con tener estabilidad macroeconómica en un país, hay que tener también eficiencia microeconómica. 


Además, América Latina tiene una realidad muy importante, que es que son muy pocas las empresas grandes, muchas las medianas y pequeñas, y hay muchas iniciativas de personas con una idea de negocio para convertirla en realidad. Estamos muy convencidos de que si apoyamos desde los inicios, podemos llegar a tener un empresario exitoso que tenga la posibilidad de llegar a gran escala. 

 ¿Qué hace CAF por los emprendedores?
Apoyamos a aquellas instituciones que se dedican a ese tema. Nos asociamos, les brindamos nuestra experiencia  y servimos como interlocutores para que se pueda divulgar conocimiento y ayudar a que se capaciten a las personas. 


Atacamos tres áreas. Por un lado, la generación de conocimiento. Realizamos reportes de investigación sobre el emprendedurismo en la región. Identificamos algún caso exitoso, le damos difusión y ponemos a disposición de los demás. En definitiva, se difunde el conocimiento y experiencia entre un país y otro. 


Por otro lado, apoyamos a instituciones que tienen cursos o programas de formación para los emprendedores. 


En tercer lugar, se hace un apoyo más directo a programas específicos.


¿En qué programas directos han participado?
Puedo citar dos interesantes. Hace tres años participamos junto con otras instituciones en la creación del Fondo Emprender (primer fondo de capital de arranque de Uruguay). El objetivo era apoyar a personas que tuvieran una idea para que la materializaran y convertirla en un negocio viable. Otro ejemplo es Ceprodih (capacitación y asesoramiento a mujeres jefas de hogar, que se encuentran atravesando una situación socio económica crítica) que consiste en que las mujeres generen micro emprendimientos productivos individuales o colectivos.

¿Cuál es el objetivo del CAF en este aspecto?
El objetivo fundamental no es tanto llevarlos de la mano para que emprendan y tengan un negocio sino darle las herramientas para que ellos logren llevarlos a cabo. Hay gente que ya tiene una cultura emprendedora, nacen con esa vena, y otros no tanto; pero a ambos hay que formarlos, estimularlos. 


Las estadísticas dicen que muchos fracasan pero lo esencial es que nunca se rindan y que continúen emprendiendo.


¿Cómo percibe a Uruguay para emprender? 
Uruguay tiene una ventaja importante que es ser un país chico. A pesar que el uruguayo lo puede ver como una limitante, yo lo veo como un beneficio, porque cualquier proyecto se puede hacer a escala nacional. Se puede abarcar a mucho más gente y tener un impacto mayor. 


Así que en la medida en que se pongan al servicio de los uruguayos políticas públicas adecuadas, y se empiecen a generan proyectos en los que todos puedan participar, va a ser muy fácil llevarlos a cabo por la escala. Por otro lado, las instituciones son otra ventaja, porque son sólidas, se van fortaleciendo, cambian poco y eso genera continuidad en las políticas. Veo que el país tiene las condiciones para llevar adelante una política de emprendimiento de forma más sencilla que en un país enorme donde hay problemas más grandes que resolver.

¿Y en lo que refiere a las instituciones de apoyo al emprendedurismo?
Hay muchas iniciativas. Algunas no han logrado materializarse. Tuvimos una reunión  con el Ministerio de Industria, en la que nos plantearon que estaban diseñando una ley para promover el emprendimiento. Hay algunas instituciones que apoyan, pero faltan mucho más articulación. Trabajamos todos más o menos en el mismo tema, pero no logramos articular las iniciativas.


Si se lograra articularlos en un mismo paraguas, serían mucho más eficientes y presentables los resultados a nivel país. Creo que existe cultura, instituciones que apoyan e interés del gobierno por crear un marco de política pública adecuada, pero como dije falta articulación. Hay que trabajar todos juntos, para hacer sinergia y ser más eficientes en el uso de los recursos y las medidas de apoyo.

Según su investigación, ¿cómo es el ecosistema emprendedor en la región?
Los estudios que hicimos denotan que hay un buen nivel de emprendedurismo, pero falta mucho por hacer. Sobre todo, faltan instituciones que logren apoyar al emprendedor en todo el ciclo. Hay muchas organizaciones que apoyan a tener la idea y materializarla, pero a partir de ahí quedan solos, sin lograr dar el salto para que ese emprendimiento se convierta en negocio.


Carecemos de algunas políticas públicas que puedan hacer que el emprendedor no tenga que incursionar muy temprano en todo lo que es el circuito legal y reglamentario. Habría que diseñar algunas políticas especiales. Por ejemplo, el acceso al financiamiento. No es fácil obtenerlo siendo un emprendedor.

Los resultados dicen que hay mucha gente con ánimo emprendedor. En definitiva, el latinoamericano es bastante emprendedor, tiene varias ideas y quiere desarrollarlas, pero les falta: el apoyo institucional, formación, apoyo reglamentario y políticas públicas. Sobre todo en las etapas tempranas que son las más duras. 

Fuente

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