domingo, 22 de junio de 2014

Uruguay hoy es una estrella entre los países emergentes

El canje del 2002 es una grifa que distingue al país, djio la ex jerarca del S&P.


La economista uruguaya Graciana del Castillo era jefa de riesgo soberano de la calificadora Standard & Poor`s (S&P) cuando en febrero de 2002 esa agencia estadounidense le quitó a Uruguay el preciado grado inversor y por su nacionalidad debió abstenerse de aquella decisión que suponía un mazazo  para el gobierno de Jorge Batlle que buscaba amainar una feroz crisis financiera que pondría a la economía uruguaya al borde del abismo.

 “Es casi un cliché decir que las agencias de calificación actúan en forma equivocada o tarde”, dice hoy a manera de autocrítica.

“Por lo tanto, no creo que haya sorprendido a nadie que después de haberse equivocado tan feo, se hayan tomado tanto tiempo para volver a otorgar el grado de inversión al país. Cuando finalmente lo hicieron en marzo del 2013, era obvio que los mercados ya habían reconocido la transformación financiera del país que hoy es una estrella entre los países emergentes”, aseguró en entrevista por correo electrónico con El Observador desde Nueva York . 


A continuación a una síntesis de la entrevista:

¿Cómo evalúa la situación económica y la posición financiera de Uruguay y cuáles son sus principales desafíos a los ojos de la comunidad inversora internacional?

La unanimidad que parece haber actualmente en el espectro político uruguayo de que con la economía y los equlibrios macroeconómicos no se juega: Y eso es un factor que distingue a Uruguay y lo ha convertido en una especie de estrella entre los países emergentes. Si partimos de la crisis del  2002, sin duda la situación macroeconómica es mucho más sólida a pesar de sufrir una inflación muy por encima del tope de la banda, y la posición financiera esmucho más fuerte, con mejoras importantes en el sistema financiero y en el manejo de deuda así como en el stock de reservas del Banco Central. A nivel internacional, se elogia mucho el fuerte crecimiento de la economía uruguaya.

Es interesante que durante el gobierno de Mujica la tasa de crecimiento se asemeje al 5,5 % anual en promedio que tuvo lugar durante el período de Vázquez. Uno hubiera esperado que después de la crisis, el crecimiento hubiera sido mayor ya que era más fácil crecer después de la gran contracción que había sufrido la economía en años anteriores y la devaluación de casi un 100% en el 2002. 


La explicación está en las tasas de inversión. Se espera que en este gobierno la inversión anual en promedio sea de alrededor del 21% del PIB, la tasa históricamente más alta, y más de dos puntos del PIB por encima de lo que fue en el gobierno anterior. Hay que recordar que durante el primer gobierno de Sanguinetti, la inversión promedio era solo 13% del PIB, que Lacalle la aumentó al 16%, que luego Sanguinetti la mantuvo en ese nivel y que cayó al 15% durante el período de Batlle. 

Sin duda, el crecimiento de la economía ha estado directamente ligado a un crecimiento espectacular de la inversión, tanto nacional como extranjera. La inversión extranjera directa pasó de su nivel histórico de alrededor del 1% del PIB al 5,5% en los dos últimos gobiernos. Tal inversión fue acompañada por un crecimiento también espectacular en las exportaciones de bienes y servicios de US$ 4 mil millones a US$ 14 mil millones. Creo que el crecimiento económico fue también bastante incluyente, con fuerte crecimiento en empleo y remuneración. Sin duda, hay mucho que hacer para mejorar las políticas inefectivas de los dos gobiernos del Frente sobre todo en el área de educación, seguridad e infraestructura. Estos factores son clave para conservar y mejorar los logros en inversión tanto nacional como extranjera.

¿Cómo es posible que teniendo un déficit fiscal similar al del 2003 las calificadoras de riesgo que en aquel entonces le quitaron al país el grado inversor ahora le asignen las máximas calificaciones?  Con el canje de títulos  del 2002, que se diferenció del default argentino, ¿Uruguay se ganó una grifa de buen pagador para siempre?

El refrán “créate fama y échate a dormir” sin duda se aplica—dentro de ciertos limites—al sistema financiero. Claro que los inversores tienen más confianza en invertir en Uruguay donde se respetan las reglas de juego y los contratos y hay baja corrupción respecto a países como Argentina donde no se respeta nada y donde hay una gran corrupción. Habiendo dicho esto, no tiene sentido comparar la situación fiscal de hoy con la del 2002. Según la oficina de manejo de deuda, el déficit fiscal del sector público no financiero fue del 2% del PIB en el 2014 y promedió alrededor del 3,5% del PIB en el 2000-2002, muy por encima del actual.

De todas formas, no tiene sentido mirar solo un indicador. La inversión pública del 2013 fue del 5% del PIB lo que pone presión en el déficit. En qué se gasta, y qué productividad tiene el gasto es más importante  que el déficit en sí. Además, no se puede mirar a un solo indicador.

Otros indicadores son importantes. Por ejemplo, había fuerte contagio de la crisis en Argentina y en Brasil que llevó a una recesión desde el 1998, con fuerte caída en la inversión, 17% de desempleo, y una corrida bancaria en un sistema donde más del 90% de los depósitos estaban denominados en dólares.

La deuda neta era 35% del PIB y ahora es 24%, con las reservas internacionales alcanzando un pico histórico de US$ 17 mil millones o 30% del PIB en 2013. Con una economía dinámica como la de hoy no me preocuparía por la situación fiscal en sí. Hay margen de maniobra aún si las condiciones internacionales se deterioran un poco. Me preocuparía más por mejorar la eficiencia del gasto público.


Fuente

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