domingo, 20 de julio de 2014

Existe alta probabilidad de Crisis Global en 2015, según Arturo Bris

Profesor Arturo Bris
Para el Profesor en Finanzas Arturo Bris, de la Escuela de Negocios IMD (International Institute for Management Development) de Suiza, existe alta probabilidad de que se produzca una crisis global en 2015. 
El académico español considera que hay ocho razones que podrían provocar una caída en varios de los principales mercados del mundo. Aunque en la actualidad parecería que muchos países están en plena recuperación financiera desde la crisis de 2008, "no debemos ser tan complacientes", explicó Bris.

Aseguró que nos cuesta "aprender de la historia y no actuamos correctamente cuando nos enfrentamos a una amenaza que es inminente". Sin embargo, advierte que el margen de acción es escaso. A continuación, un resumen de la entrevista.
-Usted ha alertado recientemente acerca de que están dadas las condiciones para pensar que el año próximo puede ser muy complicado para la economía mundial. ¿En que se basó para llegar a esa conclusión?
-Siento que a nivel global no nos estamos dando cuenta que, si bien nos encontramos en un período de post crisis, es altamente probable que en realidad hayamos entrado en una etapa previa a un nuevo estallido.
Desde el punto de vista estadístico, si miramos las crisis que han ocurrido en los últimos cuarenta años, la frecuencia media es de seis años entre una y otra. Y si seguimos esta regla, que es simplemente una observación descriptiva, estaríamos a las puertas de una crisis en 2015.
En este contexto, me he planteado cuáles podrían ser las razones que desencadenarían a corto plazo una situación de esas características; a partir de allí formulé las hipótesis que di a conocer hace algunos días en un foro internacional. Y no estoy dando recomendaciones de inversión, todo lo contrario. Soy un académico, y en base a ello hago mis predicciones y el tiempo dirá si tengo razón o no.
-¿Cuáles son los aspectos más vulnerables?
-La banca china presenta un gran problema, es una señal que tenemos desde hace varios años y es de los asuntos más preocupantes. No tanto por un tema de probabilidad, sino por su inevitabilidad.

También el desproporcionado valor de las acciones de las empresas, así como la crisis de la energía y su incidencia geopolítica, en medio de un contexto de alta tensión. Lo de Ucrania es un claro ejemplo. Sin embargo, nadie es capaz de hacer nada para restaurar la situación. Hay otros aspectos delicados, como son las posibilidades ciertas de burbuja inmobiliaria en diferentes naciones y de que se desate una hiperinflación en los países desarrollados.
-Esa suma de factores que usted plantea nos ponen frente a un panorama muy poco alentador…
-Puedo ser señalado como muy pesimista, pero intento ayudar a abrir los ojos a quienes toman las decisiones. El mundo se mueve muy rápido, no podemos quedarnos en la inercia de una postura post crisis, porque se nos vendrá la siguiente. Y hasta ahora las medidas han sido insuficientes. La crisis de 2008 es un ejemplo. Hubo economistas que la vieron venir pero poco se hizo por parte de los gobiernos para evitar el desastre. Cuando quisieron acordar, ya era tarde.
Me alegraría mucho estar en un error, pero tampoco soy el primero que advierte sobre algunas de estas situaciones puntuales. Entiendo que la crisis nueva será algo que empezará a sentirse antes de mitad del año próximo; no sorprenderá a los académicos ni a los políticos, pero si llega no la vamos a poder evitar.

Sobreprecios

-Entre las vulnerabilidades que ha destacado, hizo referencia a una desmedida cotización de las acciones en los mercados bursátiles…
-Estimo que nos aproximamos a una burbuja del mercado de valores. Si miramos desde 2008 a la actualidad, estamos en un período donde las cotizaciones bursátiles no condicen para nada con las ganancias de las empresas
Durante el año pasado, los mercados de valores tuvieron unos resultados impresionantes que no tienen justificación en los beneficios reales de las compañías, y en algún punto la situación explotará. Hay tanto dinero, tanta liquidez, que las cotizaciones han subido sin alguna razón real, especialmente en Estados Unidos y en Europa. Esto significa que si los mercados se acomodaran al nivel real de beneficio empresarial de acuerdo con los balances que las empresas han publicado, existiría una caída en el mercado de valores que estimo de entre un 30% y un 35%.
-¿Quiere decir que la suba en las cotizaciones ha obedecido más a la existencia de capital ocioso que a las expectativas de un mayor crecimiento?
-Es una burbuja de demanda, con rasgos parecidos a la burbuja inmobiliaria de 2007. Hay tanto dinero barato que se dirige hacia la alternativa que consideran más beneficiosa. Mientras los bonos de los gobiernos están dando rendimientos pequeños, el mercado inmobiliario se está encareciendo, las inversiones reales tampoco parecen tentadoras para los inversores, entonces el dinero termina en la bolsa.
-¿La enorme liquidez que identifica en los mercados de crédito trae consigo otras amenazas?
-La calificación del crédito y la posibilidad de quiebras empresariales es un riesgo real. Las compañías actualmente cuentan con demasiada deuda, y acceden al crédito con una calificación de BBB. En Estados Unidos solo hay tres compañías que cuentan con calificación AAA: ExxonMobil, Microsoft y Johnson & Johnson. Si las calificaciones de crédito son un indicador de la probabilidad de quiebra y la nota requerida es menor, es de esperar problemas financieros en varias empresas de gran tamaño. Si por ejemplo, las tasas de interés aumentasen en un 2%, la mitad del sector corporativo de gran porte en los mercados más relevantes, tendría severos problemas de supervivencia.

Real estate

-¿Por qué cree que se avecina otra burbuja inmobiliaria en los países desarrollados?
Existe realmente riesgo de que se forme
una burbuja inmobiliaria en países como
Brasil, China, Canadá, Alemania, Inglaterra o Suiza
. 
Lo que tienen en común estos mercados es que los precios de los inmuebles están creciendo, debido a que la disponibilidad de crédito es enorme y los compradores están empujando los precios al alza sin saber que lo que hacen no se corresponde con el valor fundamental de los activos. Y estamos llegando ya a un límite muy peligroso.
La historia vivida en los últimos años nos debería haber dejado enseñanzas al respecto, sin embargo noto que hay algo de ignorancia al respecto y temo que el fenómeno se repita en algunos países como los que nombré anteriormente.
-De todos modos, los bancos centrales han tomado determinadas medidas regulatorias que antes no existían, que podrían ser un atenuante…
-Es cierto, respecto a 2005 y 2006 los bancos centrales tienen mejores herramientas para establecer un mayor control sobre el mercado de créditos. Pero no en todos los países se está actuando con la responsabilidad que este tema merece. Y me preocupa especialmente Brasil.

Precios en suba

-Otra de sus advertencias apunta a la hiperinflación, en un contexto de excesiva liquidez como comentó anteriormente…
-El excedente de caja que los bancos centrales y corporaciones están manteniendo podría terminar dañando la economía. El Banco Central Europeo (y otros bancos centrales) está prestando dinero a instituciones financieras que lo devuelven a la misma institución, lo que determina un círculo vicioso.
La enorme liquidez que existe en el mundo no está en manos de las familias, que en muchos países, en franjas importantes de la población, están teniendo dificultades para mantener a sus hijos. Tampoco está en los gobiernos, fuertemente endeudados, sino en mano de bancos y empresas.
A efectos comparativos, teniendo en cuenta una estimación de mercado del valor de ciertos países, hoy Google podría permitirse comprar una participación mayoritaria de Irlanda y Microsoft, más del 50% de Singapur.
Que las empresas tengan demasiado dinero ocioso es malo porque son recursos que no se utilizan, pero por otro lado, en caso de que lo volcaran al mercado se generaría una hiperinflación, en momentos en que el mundo no está preparado para soportarlo. Lo sentiría la actividad bursátil y las tasas de interés, trayendo una crisis económica muy dura. Estamos realmente en una trampa.
-¿Quiere decir que las medidas dispuestas por los bancos centrales para dotar de mayor liquidez al mercado podrían convertirse en una mala decisión?
-Claro, porque nadie ha pensado en cómo deshacer esa estrategia. Todos entendieron que era buena cosa imprimir dinero para intentar reactivar las economías, pero cuando ya no se necesita tanta liquidez, ¿cómo lo retiramos? ¿Si la Reserva Federal quisiera retirar dinero, cómo va a hacer para que Apple o Google se deshagan de los 100 billones de dólares que tienen en sus cofres?

Pobreza

-Europa aún está muy debilitada luego de la crisis, y sus indicadores sociales han caído. ¿Ese es otro punto a atender?
-Claro que sí. La pobreza en general ha aumentado, y siempre que los pobres se convierten en más pobres se dan conflictos sociales. Desigualdad creciente incluso en los países ricos, es un tema que está sobre la mesa y debe ser un asunto prioritario en Europa y Estados Unidos.
La manera en que se han resuelto los problemas surgidos de la crisis en los países europeos es una amenaza desde el punto de vista social. Estamos llegando a límites que son poco tolerados en muchos países. Y no hablo solamente de España o Grecia. Yo vivo en Suiza, donde generalmente destacamos la cohesión social y el éxito, sin embargo hay un incremento de la desigualdad que es notorio, inimaginable hace diez años. Si esto ocurre en este país, qué podemos esperar en aquellos más golpeados por la crisis, o en India o en Brasil.
-Es una fuente de tensión política importante…
-Las reacciones políticas suelen ser emocionales y como han resultado económicamente ineficientes, generan una enorme desigualdad, donde los más vulnerables cada vez lo son más. Y a partir de allí se incuban los extremismos, que en el largo plazo llevan a una gran conflictividad.

Los bancos chinos pueden terminar siendo una bomba de tiempo

-¿Por qué piensa usted que el sector bancario en China es una de las mayores alarmas?
-Es algo que se viene observando desde el año pasado. En primer lugar el sector bancario chino es muy opaco y poco competitivo, está cerrado a la competencia extranjera, en un mercado protegido donde crecen sin límite.

Estamos hablando de instituciones enormes; por la información que se desprende de sus balances, de los cinco bancos más grandes del mundo cuatro son chinos. Esto es un problema que trasciende a ese país y debemos entender a escala global, estamos hablando de instituciones que son diez o quince veces más grandes de lo que era Lehman Brothers, por tanto, en caso de que haya algún problema, eso repercutirá indudablemente en todo el mundo.
-¿De qué manera se trasmitiría?
-Hay que recordar que buena parte de las reservas chinas están en Bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
Si se vieran obligados a generar liquidez, lo harían a expensas de la venta de esos títulos americanos, lo que derrumbaría su cotización, en consecuencia ello impactaría también en la cotización del dólar, y por tanto se convertiría en un rápido mecanismo de trasmisión a la economía mundial., de alcances impredecibles.
-¿No existe suficiente regulación en el sistema bancario chino?
-El problema no es que falte regulación, sino que los reguladores son los mismos a los que estas instituciones prestan. 
La denominada "banca en la sombra" china es un sistema formado por préstamos principalmente a las instituciones gubernamentales, a nivel nacional y provincial, cuyos riesgos no está bien controlados. Es una serpiente que se muerde la cola. 
En la medida en que sus préstamos van a un sector público que tiende a ser altamente ineficiente, que además es su propio regulador en un contexto de gobierno totalitario, los riesgos aumentan.

En el IMD trabajamos con algunos bancos de China, y la experiencia nos indica que la única ventaja competitiva con que cuentan es su tamaño, pero no son buenos bancos.

La prueba está en que, mientras en diferentes sectores de la economía -como la industria del automóvil- las compañías de ese país han salido a conquistar el mundo e instalarse y competir, las instituciones financieras no están en condiciones de hacerlo. Y son las que manejan cifras enormemente grandes que, insisto, pueden provocar una crisis severa.

La producción de energía en el centro de la futura conflictividad

-Otro aspecto que ubica como riesgoso es la cuestión energética…
-Las señales que se están dando tienen un claro trasfondo geopolítico. Existe una gran desigualdad en los costos de la energía en el mundo. Estados Unidos, como mayor productor mundial de gas, ha logrado reducir significativamente sus costos de producción en relación con Europa y China. Por tanto, la energía puede convertirse en un "arma geopolítica".
-¿De qué forma puede jugar ese rol?
-En el momento en que Estados Unidos tenga exceso de producción y la regulación le permita comenzar a exportar gas y petróleo al resto del mundo (hoy no puede hacerlo), los precios bajarán de tal manera que habrá economías que se hundirán. Podría tener el control frente a los precios de la energía y de esa forma ejercer una influencia en otros países , como Reino Unido, India y Japón. También Rusia podría sentirse amenazada y eso puede generar otros movimientos.
La producción de hidrocarburos y otros energéticos se está convirtiendo en un diferencial y, en ese contexto, Estados Unidos, que históricamente ha dependido de otros mercados, se ha posicionado muy bien en referencia a un control que hasta ahora estaba en manos de Oriente Medio o Rusia.
-La crisis en Crimea desnuda esos juegos de poder
-Exactamente. Hay que tener en cuenta que la interrelación entre los países es cada vez mayor. Y las zonas en las que hay que poner atención son muy diversas. Ucrania, Oriente Medio, Siria, Nigeria, el sudeste asiático, hay situaciones de confrontación que en cualquier momento pueden generar una crisis que se vuelva global.
Casi en todas partes, excepto en algunas zonas de Europa y en Estados Unidos, hay un aumento en la tensión geopolítica. Sucesos como la actual crisis en Crimea podrían desencadenar una caída del mercado, incluso aunque no hubiese un conflicto bélico. Por ejemplo: hace diez meses nadie pensaba en invertir en oro, porque su cotización estaba a la baja.
Sin embargo, vino la crisis de Ucrania y el oro se fue a las nubes, porque siempre resulta un refugio seguro. Esos cambios que se producen en los mercados tienen una base impensada, en este caso relacionada con una confrontación geopolítica. ¿Quién podía imaginarse hasta hace unos meses que Rusia iba a tomar la mitad de Ucrania?

Ficha técnica

Arturo Bris es español, profesor de Finanzas en el IMD, una de las escuelas de negocios más reconocidas de Europa. Desde enero 2014, encabeza el IMD Competitiveness Center en Lausana, Suiza. Fue profesor asociado de Finanzas Corporativas en la Escuela de Administración de Yale, en Estados Unidos e investigador asociado del European Corporate Governance Institute. Se licenció en Derecho y en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, y recibió una Maestría de Cemfi (Fundación del Banco de España). Tiene un doctorado en Dirección de Insead
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