sábado, 30 de agosto de 2014

61,5% de los uruguayos son propietarios de su vivienda, pero aún se puede mejorar

Buena parte de los uruguayos sueña con ladrillos, ahorra en ladrillos, deja de hacer cosas por comprar ladrillos. Pero no siempre se sacia. El 38,5% de los habitantes del país no es dueño de la vivienda que ocupa. 
Es más: sólo el 40% de los que sí son propietarios ya pagó: es propietario pleno. El restante 60% o bien tiene deuda, o construyó sobre terreno ajeno, o alquila, u ocupa en forma precaria, o ni siquiera desea un hogar en propiedad. Y no habrá mayores cambios en el corto y mediano plazo pues el mercado no está amigable.
Los propietarios se distribuyen en forma no muy despareja en las diversas clases sociales, aunque el 70% de las familias con ingresos más altos del país (el 20% del total) son dueñas de sus hogares.
Los no propietarios —inquilinos u ocupantes— suelen ser más jóvenes y más pobres. El índice más elevado de propietarios se registra en Salto y Artigas, y el menor en Durazno y Maldonado.
Inciden factores económicos (los inmuebles son caros y un proyecto de largo plazo), culturales (deseos y conductas diferentes en torno a la propiedad), y demográficos (muchos deben o desean vivir solos, los jóvenes quieren independizarse, los divorcios se multiplican).

Comparación internacional

El porcentaje de propietarios en Uruguay (61,5% en 2011) aumentó desde 1985, cuando era el 57%, pero no lo suficiente como para distinguir demasiado al país.
Las estadísticas en América Latina no siempre son confiables. El anuario de Cepal maneja viejas cifras que hablan de más de 70% de propietarios en Argentina, Brasil, Venezuela y Chile. No distingue matices. En Argentina, según el censo 2010, el 72,1% de la población habitaba vivienda propia sobre terreno propio, o vivienda propia sobre predio ajeno.
En la zona euro de Europa el 60% de los residentes vive en una casa propia, porcentaje similar al uruguayo. La mayor proporción de dueños se registra en Eslovaquia (90%), España (83), Grecia (83) e Italia (80%). Sin embargo uno de cada tres españoles tiene su casa hipotecada, muy por encima de la media europea. Los niveles más bajos de propietarios se encuentran en Alemania (42%), Holanda (53%), Francia (55%), Austria (56%) y Finlandia (58%), todos países que sin embargo tienen muy alta calidad de vida.

Clase media sin oferta.

Entre los propietarios uruguayos, el 56% accedió a la vivienda con sus propios recursos, el 18% por herencia y el resto recurrió a créditos de distintas fuentes o la recibió de algún programa oficial, como los antiguos créditos del Banco Hipotecario, o el plan Mevir, de gran importancia en el interior.
Ha habido muchos planes oficiales a través de la historia, subsidiados o no, como los que ahora auspicia la Agencia Nacional de Vivienda (ANV). Dentro de su programa de "recuperación urbana y social", el 15 de julio sorteó 86 inmuebles entre unos 800 inscriptos con ingresos medio y medio-bajos. Ya ha ofrecido unos 1.800 en esas condiciones, y otros menos exigentes en zonas de "vulnerabilidad social", como Casavalle y el Pantanoso.
"Este programa de la ANV se realiza en el marco de la administración de los fideicomisos, fruto de la reforma del BHU", explica el economista Claudio Fernández Caetano, vicepresidente de la Agencia. "Se ponen a disposición viviendas que están vacías, resultado de ese traspaso o de la propia rotación de la cartera. Se entregan reparadas, en condiciones de habitabilidad, mejorando así el stock existente".
"El número de inscriptos frente a la cantidad de viviendas disponibles evidencia la necesidad de la instrumentación de la Ley de vivienda de interés social (Nº 18.795) cuyo objetivo es promover la inversión privada a través de exoneraciones impositivas en la construcción para la población de ingresos medios y medio bajos", dice Fernández Caetano.

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