martes, 4 de noviembre de 2014

Propuestas y alternativas para el Verano 2015 en Uruguay

1. Colonia y Santa Ana. 
Colonia, antigua y relajada, parece diseñada para caminarla una y otra vez. En la arquitectura de la ciudad está la síntesis de paisajes, cultura e historia. De 1680, el casco antiguo de la ciudad fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. En Colonia, una de las mejores actividades es alquilar una bici o una moto y llegar hasta el Real de San Carlos, donde está la Plaza de Toros, un proyecto inconcluso de Nicolás Mihanovich. Para alojarse, hay desde hoteles cinco estrellas hasta posadas con pileta en antiguas casonas. A 2 km del centro, la Playa Ferrando es cómoda, limpia y está rodeada por bosques. Santa Ana, uno de los balnearios del departamento de Colonia que sigue creciendo, ofrece playas de arena blanca, tranquilas y seguras sobre el Río de la Plata. Esta región de Uruguay es ideal para los deportes náuticos y la pesca.

2. Atlántida y la Costa de Oro.
 Tranquilas, clásicas, más económicas, las playas de la Costa de Oro, con Atlántida como capital, son una buena opción para quien busque servicios sin alardes, bosques, playas de arena fina y agua de río. A lo largo de 70 km sobre el Río de la Plata, la belleza natural y el particular estilo de la arquitectura, hacen de esta zona uno de los destinos más buscados por los uruguayos. Una larga lista de nombres invita a elegir: Salinas, Las Toscas, Solís, La Floresta son ideales para quienes se tienten con paisajes agrestes. El centro de la actividad nocturna está en Atlántida, con una buena cantidad de bares, restaurantes, pubs y casino. Entre diciembre y marzo, se pueden ver recitales de músicos uruguayos gratuitos y al aire libre. Las playas están sembradas de bosques de pinos y eucaliptos y mientras La Mansa tiene un mar calmo y un ambiente más familiar, La Brava es la preferida por los surfistas.

3. Piriápolis. 
Fundada en la belle epoque, en 1893, Piriápolis se hizo famosa en buena medida gracias al Hotel Argentino, que durante muchos años fue el más grande de América latina. Hospedarse allí hoy sigue siendo un clásico, casi tanto como el puerto y la rambla, de un estilo muy parecido al que por esos años se encontraba en el balneario francés de Biarritz. 

Una buena combinación de playas amplias y cerros, Piriápolis es ideal para unas vacaciones en familia. Los balnearios se ubican en una franja que va desde el arroyo Solís hasta Punta Negra, todos de arena y agua limpias. Otros nombres atractivos son Playa Grande, Playa Verde, y Punta Colorada. El cerro San Antonio balconea sobre Piriápolis: llegar hasta la cima en aerosilla y ver toda la ciudad desde arriba es un paseo precioso.

4. Punta del Este. 
Es uno de los principales balnearios de América y el más exclusivo de la región, a una hora y media de viaje desde Montevideo. 

En Punta del Este todo se combina para hacer de la ciudad una de las más glamorosas. Desde casonas del siglo XX hasta torres altísimas son parque de la arquitectura, tanto como el puerto, donde amarran los yates, hasta la avenida Gorlero y la Calle 20, un paseo de compras al aire libre también conocido como Rodeo Drive, donde conviven las marcas internacionales más sofisticadas: Versace, Kenzo, Christian Dior y Benetton, junto a lo mejor de la producción uruguaya. Punta del Este tiene variedad y cantidad de restaurantes, pubs, discotecas, galerías de arte y movida nocturna. 

También es un excelente escenario para propuestas culturales como el Festival Internacional de Jazz, que en 2015 año se hará entre el 8 y el 11 de enero, y el Festival Internacional de Cine. A pura naturaleza, Punta del Este tiene más de veinte kilómetros de costa y un paisaje de suaves ondulaciones. En el punto de encuentro de sus dos playas célebres, Mansa y Brava, se abre el océano Atlántico. Entre los imperdibles de este balneario hay que destacar los atardeceres en Casa Pueblo y, pese a que ya tiene algunos años de reconocimiento, la zona más agreste de José Ignacio.

5. La Paloma. 
Este balneario es famoso por más de un motivo: la simpleza, los atardeceres en la playa de La Balconada, el mar oceánico en La Aguada, las características del departamento de Rocha, del que es parte: miles de hectáreas de humedales, declarados Reserva de Biosfera por la Unesco. Además, es famoso por ser uno de los más familiares de la costa de Rocha, con opciones de alojamiento para todos los bolsillos. 

En La Paloma hay cine, casino y una avenida comercial que desemboca en el Faro. También hay playas para todos los gustos. La pesca artesanal, junto a la cercanía de paisajes de bosques y lagunas, le suman atractivo a La Paloma.

6. La Pedrera. 
En el km 227 de la ruta 10, en Rocha, La Pedrera es un balneario tan pequeño como encantador y algo exclusivo. Sobre un acantilado, las playas están bañadas por el océano Atlántico y, aunque mantiene dos balnearios clásicos, del Barco y Desplayado, creció y se expandió muchísimo en los últimos años. El centro de La Pedrera, con un aire antiguo, es un eje empedrado alrededor del que se levantan algunas casas viejas, negocios, el Club Social, sede de encuentros para Carnaval, y la iglesia. Y atención, porque esta zona se expande, una buena noticia. Al noreste de La Pedrera está Punta Rubia: dos kilómetros de playa, buenas olas para surfear o para caminar por la orilla. 

En las noches de verano, la pesca a la encandilada es una de las actividades preferidas en Punta Rubia. Ya hay luz eléctrica en casi todo el balneario y calles de ripio. Otro de los sitios recomendados es Santa Isabel, llena de vegetación y una extensa playa protegida por dunas de arena clara. Por ahora, sólo hay luz en las dos primeras cuadras desde la ruta y algunos servicios básicos, como un almacén. Más lugares para conocer, alrededor de La Pedrera, son Oceanía del Polonio y Pueblo Nuevo.

7. Barra de Valizas. 
Dunas enormes. Todo el mar. Barra de Valizas es, quizá, el más rústico de los balnearios uruguayos. Un auténtico pueblo de pescadores y artesanos, pese a que tiene una costa que realmente impresiona. Es una playa para "desenchufarse" del mundo, sin calles trazadas y en medio de paisajes agrestes y fuertes, ideales para el ecoturismo. Como a todo balneario bohemio, no le faltan opciones nocturnas, especialmente la música en vivo en pubs. El arroyo Valizas, en el que se mezclan agua dulce y agua salada, es uno de los puntos clave de la pesca de camarón, típica de la zona. En pequeños restaurantes, tan rústicos como el balneario, se puede comer comida casera, mariscos y pescado. Valizas está a 271 km de Montevideo. Desde La Paloma, hay que recorrer 49 km por la ruta 10. Se llega a este poblado de unos 400 habitantes, en el que las opciones de alojamiento van desde cabañas hasta posadas, después de un camino de acceso de 3 kilómetros.

8. Cabo Polonio. 
Sobre el kilómetro 264.5 de la ruta 10, en Rocha, está la entrada a Cabo Polonio, la terminal de micros y el estacionamiento tarifado. Desde 2009 Cabo Polonio integra el Sistema Nacional de Areas Protegidas, que busca minimizar el impacto del turismo. La franja de dunas que recorre la costa conforma el Monumento Natural Dunas de Cabo Polonio. Todo esto hace que esté prohibido el ingreso de autos particulares: sólo se puede llegar al Cabo en camiones abiertos que transitan unos 7 km y, de paso, regalan un paseo panorámico rodeando las dunas y el bosque. Agrestes y ecológicas, las playas de Cabo Polonio son silenciosas, de arena blanca y fina. 

La Playa Sur es la más amplia y, también, la más poblada de barcitos y restaurantes rústicos, que abren en verano. Es, según cuenta la página www.portaldelcabo.com.uy, la zona de "las casas blancas, de techos blancos y postal de bienvenida (y despedida) de los turistas que ingresan en camiones o caminando por el bosque". Las opciones de alojamiento son muy simples y, un detalle que hace del Cabo Polonio un lugar único en la costa uruguaya, no hay alumbrado público.

9. Punta del Diablo. 
Nació como un pueblo de pescadores en los años 40 del siglo pasado. Punta del Diablo es uno de los balnearios que más crecimiento tuvo, en gran parte gracias al "boca a boca". Sin dejar de tener un ambiente descontracturado, hay una gran oferta de cabañas, hoteles y posadas, a tono con el aire informal y pintoresco de las calles, sin veredas ni pavimento. Punta del Diablo es uno de los mejores lugares de la costa uruguaya para la práctica del surf, especialmente en las playas de la Viuda y del Rivero, donde el oleaje es más fuerte. 

Y, en la Playa de los Pescadores, se pueden ver las embarcaciones prontas a salir al mar. La pesca aquí es de pequeños tiburones, lenguado, brótola y pescadilla. Otro paseo es una caminata por las rocas, para llegar a un pequeño cerro con una vista panorámica al océano y bajar a Playa Grande, una de las cuatro del Parque Nacional Santa Teresa. En Punta del Diablo hay una terminal de micros, almacenes, supermercados, farmacia, asistencia médica y cajero automático. Se accede por la ruta 9, a la altura del kilómetro 298.

10. Barra del Chuy. 
La Barra del Chuy, el más oceánico de los balnearios uruguayos, está muy cerca de lugares de una enorme belleza natural, como el Parque Santa Teresa y el Fuerte San Miguel, con un puente levadizo y una colección histórica que recuerda el paso por Uruguay de españoles y portugueses. Casi en la frontera con Brasil, otra de las tentaciones son los free-shops del Chuy. De playas extensas de mar abierto, arena fina y dunas, los turistas buscan la rusticidad y la naturaleza. El modo de alojamiento va desde el camping y complejos de cabañas hasta una gran oferta de casas para alquilar, por día o por temporada.


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